No tenemos que pulsar las cuatro letras, suficiente con escribir la “s”, la “e” y por su puesto la característica “X”, para que nos salgan en la pantalla mensajes de sexo gratis y vídeos porno.

Los datos nos lo demuestran: la palabra “sexo” es ingresada en los buscadores como 5 millones de veces cada día, datos de la página Hitwise.

Más datos aún más llamativos si cabe, es que el 43% del contenido de Internet es sexo y pornografía. 30.000 personas están observando pornografía cada segundo y el 25% de las búsquedas en la web son de pornografía.

El cibersexo, más común de lo que pensamos

Es muy elevado, el tanto por ciento de personas que efectuan la utilización del videochat porno, en proporción parecida en ambos sexos y/o pornografía en la red, con un amplio predominio masculino, ya que el varón se estimula mucho más a través de la visión. Estamos hablando en este caso, de un consumo con control y bajo del cibersexo, que se suele practicar en algunas ocasiones por curiosidad y en otras para incrementar el deseo en las parejas. Pero la adicción es muy distinta, va más allá, es un problema de salud.

La adicción al cibersexo, afecta sobre todo a clases socio-económicas medio-altas y como nos asegura el sexólogo, “se introduce con más facilidad en un cerebro adictivo y en una personalidad en busca de sensaciones fuertes. Es la adicción que más se niega, por su rechazo social”.

Cuando se escapa su control de voluntad, ya nos encontramos en un trastorno psicopatológico, crónico y grave que se le denomina ciberadicción sexual. Los pacientes, no disponen de capacidad para controlar sus impulsos y carecen de conciencia de la problemática. Con negación y autoengaño lo van agravando sin más remediosex

Fuente: hotevacam